Una forma de libertad
Hace ya tiempo decidí que iba a escribir algún comentario sobre mi película favorita: Belleza Americana.

Pero solo le di vueltas al asunto y no hice nada. Tiempo después decidí que iba a escribir sobre una novela muy interesante que leí: “La Paloma” de Patrick Suskind.

Tampoco lo hice.
Recientemente, en un momento de divagación mental, empecé a pensar de nuevo en las obras, y me di cuenta de lo mucho que se relacionaban. Los dos protagonistas entran en un proceso de metamorfosis que los llevará a una realización personal y a una liberación total de complejos y barreras. Usando un vehículo que muchas es veces es malentendido y, por lo tanto, satanizado: La locura.
Decidí (otra vez) que iba a escribir sobre la relación de las obras con la locura y a la vez como se reflejaba esa relación en nuestra sociedad. Estaba a punto de no hacer nada cuando me senté y me dispuse a ver de nuevo “Belleza Americana”, terminando la película empecé a escribir. Y no se si sea el hecho de escribir constantemente de manera académica para la escuela, pero el texto que estaba saliendo se empezaba a parecer mucho a un ensayo. Hice una mueca y pensé en cambiarlo para que fuera más sencillo. Pero no lo hice, de hecho, me gustó la idea de darle ese formato. Lo que me detenía era la idea de que fueran a pensar que soy un nerdazo por escribir cosas así en mis ratos libres. Sin embargo, llegué a una simple, clara y reconfortante conclusión: Me vale madre. :D Supongo que toda mi vida he sido un nerdazo, los que me conocen de años se lo podrán confirmar.
Y bueno, lo que resultó es este texto (con título pretencioso y toda la cosa) que ahonda un poquito en algo que nos concierne a todos pero de lo cual hablamos solo en nuestros ratos “filósofos”. Entiendo que alguno se pueda aburrir y más si no ha visto la película o leído el libro. De hecho, es preciso que ponga en claro lo siguiente:
ADVERTENCIA: EL ESCRITO CONTIENE SPOILERS, ASÍ QUE SI NO HAN VISTO LA PELÍCULA O LEÍDO LIBRO LES ARRUINARÉ EL FINAL DE AMBOS.
Ahora, si no la van a ver/leer de todas maneras o son de esas personas que no les importa, adelante. Les recomiendo que lo hagan, al menos la película, pero si no, pues igual pueden entender el punto al que quiero llegar con mi “ensayito”.
Sin más que decir aquí está lo que quiero decir:
LA LOCURA COMO FORMA DE LIBERTAD Y SU RELACIÓN CON LA SOCIEDAD
Introducción
Una de las primeras cosas con las que un ser humano se encuentra cuando empieza a tener conciencia y pensar por si mismo son las reglas. “No hagas ruido”, “Come bien”, “Recoge esto, acomoda aquello”. Las personas crecen con toda clase de normas diseñadas para construir ciudadanos de bien: trabajadores, amables y responsables. Se piensa más en como el individuo encajará en sociedad, que en la esencia del individuo en sí. Cuando se alcanza la edad adulta, entonces, ¡ la vida se ha vuelto rutinaria y mucha veces deja de sorprender, porque ya se ha entrado en el engrane y la comodidad se vuelve enfermiza. Se está tan acostumbrado a comportarse a como la sociedad lo requiere que la persona se olvida que hay otros caminos y que la vida no tiene ningún manual en lo absoluto, y que precisamente para eso se necesita la locura. Para que rompa esquemas y haga que las personas vivan de la manera en la que a ellos les plazca. En este escrito vamos a trabajar la novela de “La Paloma” de Patrick Suskind y el filme “Belleza Americana” de Sam Mendes, como referencia de la búsqueda de la realización personal a través de tintes de locura, y el papel que juega la sociedad en dicho proceso.
Se busca seguir la idea de que los individuos en las obras usan la locura como un medio de liberación y de realización personal, a la vez que se enfrentan con las consecuencias que conlleva su conducta en la sociedad. Ya sea por medio de conductas extrañas, de cambios de hábitos o simplemente un cambio en la manera de percibir el mundo, los personajes realizan ese cambio hacia una plenitud y bienestar emocional que les ha sido arrebatado por la rigidez social. Para empezar vamos a aclarar el concepto de locura y la cantidad que es necesaria para poder salir de los esquemas, pero conservando la lucidez. Después, vamos a tratar el aspecto social; cómo es que la sociedad ve a estas personas y que posturas generalmente suele tomar al respecto. En resumen, quiero establecer que cierto grado de locura es necesaria para gozar de plenitud.
Desarrollo
La RAE define la locura como la privación del juicio o del uso de la razón o como una acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa. La primera definición es con la que la mayoría de la gente está familiarizada, sin embargo, en este momento voy a usar la segunda definición que propone la RAE, debido a que explica mejor el análisis a realizar y porque “la razón”, que plantea la primera definición, es algo muy subjetivo. Entonces, partiendo de que la locura es una manera de causar sorpresa, se puede analizar las acciones que desembocan ese despertar en los personajes de las obras que se están considerando.
Lester, en Belleza Americana, es un hombre de familia “normal”: tiene un trabajo en oficina, una hija adolescente, una esposa bonita y exitosa, una casa y una camioneta SUV. Sin embargo, está harto. En el monólogo inicial expresa claramente que se siente como bajo el efecto de algún somnífero, en un letargo, porque ya nada lo sorprende. La sociedad lo construyó para ser una persona respetable, decente y con familia bonita, ese es el objetivo de todos ¿no? De manera muy superficial sí. Pero cuando se observa más de cerca, a la esencia de la persona, se puede descubrir que esa automatización de sueños ha ido marchitando poco a poco el alma y acabando con la libertad. La locura en la obra se presenta por medio del instinto sexual. Cuando Lester ve a Angela, la mejor amiga de su hija, un deseo se despierta en su interior, un deseo erótico y prohibido, por una menor de edad y por ende un deseo loco, que sin duda causaría sorpresa. Es a partir de ese momento que Lester empieza a dejar que la locura entre a sus sistema. Poco después conocerá a Ricky (un personaje que ha vivido siempre conforme a sus ideales y por lo tanto ha sido tachado de loco) el cual le ayudará en su búsqueda de felicidad y realización personal. Finalmente se desencadenan una serie de eventos que le devuelven el sentido de la vida a Lester: renuncia a su trabajo, empieza a drogarse, se ejercita, compra el carro de sus sueños y finalmente tiene la oportunidad de estar con Angela.
En la otra mano se tiene a “La Paloma”, en donde Jonathan es un empleado de seguridad el cual ha convertido su vida en la más estricta de las rutinas. Donde cada movimiento está planeado y los demás son entes extraños, con los que desea interactuar en lo más mínimo. No obstante, todo cambia el día en que una paloma se para en su pasillo. Esa ruptura de lo establecido es demasiado para Jonathan; el ave es símbolo de la locura. Y entonces ya nada es igual: se distrae en el trabajo, tiene que comer en otro lado, tiene que interactuar con otras personas, dormir en otro lugar y ¡hasta considerar el suicidio! Pero finalmente el protagonista logra revivir una parte que creía estaba muerta en él: la de sorprenderse y ver que el cambio no es tan malo después de todo. La locura del día de la paloma le hizo entender que estaba perdiéndose de muchas cosas y que no era tarde para vivir de otra manera. Aún cuando él pensaba que tenía la realización personal, la verdad es que vivía atrapado por sus complejos (representados por su apartamento) y al liberarse puede sentir felicidad.
En estos dos ejemplos se confirma que nuestra sociedad, tal cual está organizada, no está hecha a la medida del hombre, sino que está hecha solamente para algunos hombres que poseen las fuerzas de producción, está hecha pensando en la eficiencia productiva y quien no responde a este juego social es marginado. Es por eso que los “locos” son apartados, porque se salen de este contexto. Pueden ser excluidos en diferentes áreas: del trabajo, de la familia, de la voz pública y por jugar el rol del chivo expiatorio. De qué tantas áreas sea uno excluido va de la mano con el nivel de locura de la persona. En Belleza Americana es posible palpar de manera más visual como es que reacciona la sociedad ante una persona que empieza a “enloquecer”: lo va marginando y no es tolerado. El rigor y tradicionalismo es representado por el hipócrita Coronel Fitts, el cual no acepta a los homosexuales, siendo él mismo uno de ellos. En la secuencia final se puede apreciar al coronel dándole un tiro en la cabeza a Lester, simbolizando como la sociedad mata, margina e intenta a olvidar a todas esas personas que quieren salirse del sistema. Son pocas las personas que pueden salir airosas con su locura, y muchos de ellos han cambiado al mundo. De igual manera Jonathan, en La Paloma, a causa de la incomprensión de la sociedad se vio orillado a aislarse en su mundo, como si fuera un ente aparte. En este caso, la locura lo libera de esa prisión en la que la misma sociedad lo había metido y utilizando el recurso de la lluvia, el autor simboliza que su vida y complejos han sido lavados para darle nacimiento a una nueva persona.
Conclusión
A manera de ir atando todas los argumentos expuestos, voy a tomar una frase de la poetisa chilena Claudia Curimil: “La soledad siempre es una entrada a la locura y la libertad sólo existe en la locura”. Como se mencionó, ambos personajes protagonizaron un proceso de cambio hacia una vida más plena. Es interesante notar como, entonces, ambos protagonistas están solos en dicho cambio. Jonathan de por sí toda su vida ha estado sólo, y Lester, si bien vive con su famlia, ya no le importan los demás y a los demás no les importa él, razón por la que al final de la película cuando Angela le pregunta que si como está, él responde que hace mucho tiempo que nadie le preguntaba eso. Todo esto conduce a pensar que si la sociedad margina a los locos, es decir, los deja solos, es precisamente en esa soledad donde el individuo puede emprender el camino hacia la libertad. No significa que necesariamente todo aquel que quiera ser libre de las convenciones sociales tenga que aislarse y convertirse en un casi mártir. Sin embargo, es importante considerar la individualidad propia a la hora de realizar un cambio; pensar en términos de “quien soy” y “a donde voy”, más que en términos de “cómo soy útil”. Ese cierto grado de locura es necesario para seguir sorprendiéndote a ti mismo y a los demás. Sin embargo, la locura nunca es bien vista; así como no son bien vistas las travesuras de un niño o las verdades de un borracho. Ese nivel de libertad ya es demasiado. Así que, de nuevo, “La soledad siempre es una entrada a la locura y la libertad sólo existe en la locura”.
Si bien estas obras se desarrollan en otros países, la esencia de los humanos es la misma en donde sea. Y por supuesto que se vive en nuestro país y en nuestra ciudad. Absolutamente TODOS tenemos un grado de locura, no es necesario orillarlo sino enfocarlo. No considero egoista pensar en términos de “quien soy” en lugar de “como soy útil”. De todas maneras, ya lo estableció Adam Smith en su teoría de la mano invisible: “La búsqueda del bienestar personal se convierte en el bienestar colectivo”. No deberíamos tener miedo a expresarnos o a hacer lo contrario a lo que se espera. No deberíamos sentirnos mal por parecer locos. Deberíamos sentirnos libres, y es que la vida es para nunca dejar de sorprenderse.
La vida es para ir lejos.