Me llamo Sala y en este blog expongo algunas ideas que se revuelcan en mi cabeza como gato en catnip. Dan tanta lata que las tengo que sacar. Son todos los pensamientos que colectivamente construyen mi mente, cuestiones de las que me gusta hablar y que preceden mi modo de operar. Nada es tan serio, nada es tan aburrido. En las pláticas de antesala todos se ríen, aunque sea por compromiso. Bienvenidos.
El fin de semana pasado estaba con unos amigos en una de nuestras reuniones “habituales” y pusieron el nuevo disco de Daft Punk. Ya había oído varias de las canciones pero no tenía la experiencia de escucharlo así corrido, lo que resultó altamente gratificante, ya que toda esta onda medio “retrofuturista” me encanta (cualquiera que me conoció cuando fui director de imagen en Adictos a la Publicidad puede constatar esto). Hay algo en la imaginación de nuestros antepasados que me atrapa, tal vez sea la inocencia y gran visión con la que dotaron a sus predicciones o el deseo constante de soñar el futuro lleno de robots, naves, trajes raros y viajes intergalácticos.
Una canción en especial me llamó la atención: “Giorgio by Moroder”. Una voz empieza a relatar la historia de un joven, de su amor por la música y su deseo de hacer algo nuevo…diferente. Uno de mis amigos, Iván, dijo que este tal Giorgio fue el que empezó con la onda de los sintetizadores cuando nadie lo había hecho, eso captó todavía más mi atención. Un par de días después busqué más de Giovanni Giorgio y me di cuenta que, en verdad, era un músico altamente influyente en los géneros disco, electro y pop. Él fue el gran precursor de la música electrónica y el sonido “futurista”.
Oyendo varias de las cosas que había producido me encontré con un álbum de Donna Summer titulado “I Remember Yesterday”, lo empecé a escuchar y me lo chuté todo…que les puedo decir: un gran “concept album”. Las canciones del disco van pasando por las diferentes décadas, la primera asemejando los años 20, luego los años 50’s y también los 60’s. Pero lo más genial es que termina con la música del futuro. La canción “I Feel Love” (la última del álbum) fue la primera del género disco en usar una pista enteramente de sintetizadores y proponía, en ese momento, que así es como debería sonar la música en las décadas que seguían…y así fue. Estableció un nuevo parámetro y hasta artistas como David Bowie y Brian Eno lo reconocieron.
Una vez que tienes todo esto en la mente es casi imposible no fascinarte por el homenaje que Daft Punk rindió a Giorgio o por el álbum de Donna Summer. Me imagino estar en 1977, con un tocadiscos, poner el LP “I Remember Yesterday” y que en la última canción escuchemos un viaje al futuro:
En lo personal me gustó mucho la rola, y el disco completo. Considero que cuando alguien se aventura a hacer algo sin precedentes y con un alto nivel de innovación se le debe reconocer. Me da gusto que DAft Punk lo haya hecho, ya que, de no haber sido así, probablemente nunca hubiera sabido toda esta historia ni hubiera escuchado este disco (mientras me imaginaba con pelo largo, pantalones entubados y un tocadiscos en mi cuarto).
“…Nobody told me what to do, and there was no preconception of what to do”. - Giorgio
P.d. Por si no han escuchado la rola de Daft Punk:
Ayer por la mañana me fui al trabajo por la calle Washington, en lugar de irme por Constitución como normalmente lo hago. Aunque ya había transitado esa calle muchas veces, ayer me di cuenta de algo que no había notado antes, pasando Venustiano Carranza y frente al panteón hay un Bar que se llama “El más allá”, el letrero tiene un fantasmita bastante simpático y toda la cosa.
Al pasar por ahí no pensé en nada más que “che México cao”, acostumbrado a ver bares como: “La chamba”, “Sal si puedes”, “Mi nuevo hogar”, “La escuela”, “La oficina”, “Bar-Mastur”, etc. Más por el hecho de que esté justo enfrente del panteón, casi parecía una burla, me podría indignar…pero bueno, ¿de qué no nos burlamos en este país? Así que solo sonreí.
Enseguida me invadió otro pensamiento: Imagínate que en ese bar efectivamente se reunieran a tomar las almas de los que están en el panteón. Que justo después de ser enterrados, en su primera noche como residentes de la tumba, sus espíritus fueran al bar “El más allá” y tomaran una copa con otras almas en la misma situación. Que llegaran a la barra y, por ser la primera noche, los tragos fueran por cortesía de la casa. Es una imagen que me atrajo. Piensa como sería estar ahí, recién muerto, junto con otras personas también recién muertas, tomando tus tragos favoritos y hablando de la única cosa de la que se puede hablar: la vida.
Siento que sería una noche muy larga, todos intentando contar sus historias, anécdotas de la niñez, desvaríos de la adolescencia, aventuras de la juventud, peleas con tu pareja, viajes realizados, logros obtenidos, eventos comunes, sensaciones universales y en general, recapitulando tu vida. Entonces, me hice la pregunta: Si yo muriera hoy y me enterraran en ese panteón, ¿qué contaría esa noche en el bar?, ¿cómo me sentiría? Lo primero que se me vino a la mente fue que obviamente me sentiría incompleto, todavía estoy joven y creo que me falta mucho por vivir, es verdad que he tenido buenos momentos, como cuando me comí esa quesadilla de casi medio metro o gané un juego de monopolio que duró más de 6 horas, pero se supone que lo mejor, la verdadera felicidad y verdadero éxito, todavía está por venir ¿no? Tal vez si supieras exactamente cuando te vas a morir pudieras verlo de esa manera (o si la muerte te llegara a visitar y te preparara para tu muerte al estilo de Amaranta en “Cien años de soledad”), podrías programar tu vida para lo que vas a lograr en tus años de existencia y hacer un calendario para ir cumpliendo metas, sería efectivo, organizado y totalmente aburrido y deprimente.
Entonces, ¿qué hacer para sentirte listo para hoy en la noche ir al bar “El más allá” y contar una bonita historia de vida? Supongo que la respuesta está en reconciliarte con tu presente. Cada vez estoy más convencido que anotar todos los acontecimientos que te sucedieron en tu día, sean buenos y malos, ayuda a esa reconciliación, el saber que hoy lograste cosas y ver por escrito lo que viviste te hace sentir de alguna manera feliz, no importa si el acontecimiento fue que te caíste frente a todos al pasar por tu diploma en la graduación o si te ganaste la lotería, toda vivencia es buena, todo lo que te pasa sirve de algo y te ayuda a recordar que aún estás vivo y que puedes sentir, reír, llorar, comer, amar, hablar, jugar, viajar, trabajar y cantar. Porque cuando estés en el bar, sentado en una mesa relatando tu historia, te vas a dar cuenta que precisamente eso es tu vida: Historia, y que el tiempo de hacer terminó. ¿Cómo será la noche en “el más allá”? ¿Vas a agarrar la fiesta con ganas, feliz porque disfrutaste cada cosa que te dio la vida? o vas a llorar borracho como si pusieran canciones del Chente toda la noche. Una interesante reflexión en la que pensar este fin de semana.
Mientras escribía se me antojaba cada vez más y más ir a “El más allá” para sentarme y reflexionar sobre esto. Pero pensándolo bien, mejor me quedo con mi imagen mental de un lugar mágico en donde la vida es apreciada y las historias rebotan en las paredes como miles de pequeñas pelotas. Una imagen mucho más romántica que el grupo norteño en vivo, las cheves al 2x1, los totopos y el partido de futbol local en la tele pegada a uno de los muros.